El pasado sábado 17 de octubre de 2020 tuvo lugar en el municipio madrileño de Cenicientos una manifestación, mínima de personal para cumplir los protocolos concernientes al Covid19, y el motivo era la solicitud de paralización del proyecto de desmantelamiento de la presa de «La Alberca» o «Las Albercas», un acto organizado por el partido político independiente COMPROMISO POR CENICIENTOS (COMCE).

Pero…..¿Esto a qué se debe?. Vamos al inicio de esta historia. En 1970 se empezó a construir la presilla de La Alberca para abastecimiento de agua a la población por parte de la Diputación Provincial de Madrid y participación del ayuntamiento del municipio. La presa, por razones que al cierre de esta publicación se desconocen, se quedó a medio terminar, con el consiguiente abandono y sin ningún tipo de mantenimiento hasta la actualidad.

La presa lleva casi cincuenta años formando parte del Patrimonio del pueblo, siendo un lugar de recreo y reunión de los coruchos y visitantes esporádicos, un importante humedal que alberga una gran biodiversidad en cuanto a animales y plantas acuáticas enriqueciendo el paraje natural donde está enclavada, y a su vez haciendo de zona de carga de agua a los helicópteros de extinción de incendios forestales.

A finales de 2017 se hace eco la noticia del desmantelamiento a través de un artículo de prensa por parte del ayuntamiento de la localidad, una decisión que no ha gustado nada a la gran mayoría de los coruchos, ya que forma parte de la historia reciente del pueblo.

El Canal de Isabel II llega a la conclusión de que hay que derribarla, creando una gran alarma social.

El Canal realiza un proyecto técnico para tal fin en el que entra en juego la Confederación Hidrográfica del Tajo, la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Cenicientos.

Tras un largo proceso de reuniones, escritos y solicitudes del grupo COMCE para intentar llegar a un acuerdo y evitar desmantelar la presa, se rechaza la propuesta.

En febrero de 2019 se procede a demandar al Canal de Isabel II, y actualmente está en proceso judicial esperando la sentencia que dictamine si se debe o no derribar la presa.

Parece ser que el proyecto de desmantelamiento puede crear una grave situación de peligro para las personas, ya que después del desmantelamiento, los cálculos de escorrentía podrían poner en peligro a los habitantes de las viviendas situadas aguas debajo de la presa, además de la carretera M-541, que quedaría expuesta a riadas.

Además el muro alberga en su interior una colonia de murciélago ratonero, una especie especialmente protegida, siendo muy difícil su reinsercion después de derrumbar el muro de la presa.

Parece ser que sin esperar la resolución del juez, las obras están previstas para finales de octubre del presente año.

Ojalá se llegue a un acuerdo por el bien de todos……..
