Se dice que cuando los mandamases del pueblo no aprenden de sus continuos y garrafales errores, están (estamos) condenados a repetir la historia, la que sucede año tras año después de cada verano, abandonando a su suerte los montes, parques naturales y zonas protegidas, o mas bien desprotegidas por falta de limpieza y prevención de incendios forestales con trabajos selvícolas durante el invierno que suele realizarse por el colectivo de bomberos forestales.

Pero el asunto en cuestión viene de atrás, en los años 40 ya empezó a preocupar a los legisladores cuando las repoblaciones forestales empiezan a chocar con los intereses de agricultores y ganaderos. Ya en los 60, todo el personal que trabajaba pertenecía a la Dirección General de Montes, Caza y Pesca Fluvial, y al Patrimonio Forestal del Estado pero la extinción de incendios no estaba organizada. Hubo varios incendios muy importantes y evidentemente, los obreros de los trabajos forestales, sin organización ninguna ni equipamiento, la cosa no funcionaba.

Remontando a los 80, se crean las primeras helitransportadas, que precedieron a las BRIF, éstos últimos llegarían en los 90 (1992) aprendiendo e incluso en la actualidad superando las tecnologías de extinción de los americanos, creando en España un cuerpo de élite dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (antes ICONA).

A partir de esta fecha entran en juego las CC AA, dándoles la opción de seguir recibiendo el servicio del Ministerio o la posibilidad de autogestionarse en materia de prevención y extinción de incendios forestales. La respuesta es inmediata, clara y contundente, creando cada comunidad su plan de prevención y extinción dejando el asunto en manos de empresas el asunto en cuestión. Las BRIF, EPRIF, 43 Grupo y la UME seguirán gestionadas por el Ministerio a través del Gobierno de España.

A lo largo de todo el territorio nacional, salvo los medios del Ministerio, las CC AA como he dicho anteriormente, se autogestionan en materia de prevención y extinción, siendo ésta en innumerables veces insuficiente, con el grandísimo problema que esto acarrea debido a la nefasta o a veces nula e inexistente gestión forestal de nuestros montes, parques naturales y zonas protegidas, dando lugar a incendios de quinta, sexta generación, muy virulentos y devastadores, dificultando muchísimo las tareas de extinción debido a la mala gestión y al interfaz urbano-forestal que si cabe dificulta mucho más el trabajo del personal de extinción.

En el peor de los casos se contrata personal para cuatro meses que suele durar la campaña contra incendios, personas sin formación en infinidad de casos que después tendrán que hacer labores de extinción en un incendio con el peligro que conlleva no sólo para ellos sino también para sus compañeros más experimentados o «profesionalizados», que, a veces sin querer son un lastre, y después les mandarán al paro en octubre hasta junio del año siguiente. AQUÍ ESTÁ EL PROBLEMA. Nuestros montes necesitan personal forestal todo el año.

Personal insuficiente, recortes en material, en vehículos e infraestructuras (bases de retenes) y un largo etcétera se suceden año tras año, y mientras tanto los Grandes Incendios Forestales (GIF) destruyendo nuestro Patrimonio Natural todos los veranos, por cierto cada vez más largos debido al ya evidente cambio climático, es por esto y por innumerables causas más por el que el colectivo de bomberos forestales deben y tienen que estar todo el año en el monte realizando su trabajo, por el bien de todos, si, DE TODOS, ya que el Monte Público es DE TODOS, y de nosotros los ciudadanos depende también en gran medida que la naturaleza se conserve o se calcinen miles de hectáreas anuales, ya que en invierno también tenemos incendios para mayor desgracia. No hace falta que seas bombero forestal ni que trabajes dentro de este colectivo para defender el Monte, el Monte es de todos y es nuestro deber defenderlo, nuestra flora, nuestra fauna, nuestro Parques Naturales y Zonas Protegidas.

Si un bombero forestal se reivindica es porque está pidiendo ayuda para conservar la naturaleza, creo que es una razón sobrada para apoyarles en la conservación del medio natural al afectarnos a todos de forma directa e indirectamente. A lo mejor la solución está en gestionar los Montes desde la Administración y dar menos competencias a empresas que buscan su ¿negocio?, menoscabando la correcta gestión medioambiental. No se preocupen, llegando el mes de octubre, muchos bomberos forestales irán al paro, y el Monte se abandonará hasta el primer cerillazo del mes de marzo, pero no volverán a contratar hasta junio. ASÍ NOS LUCE EL PELO A TODOS.
