Así diría mi amigo Vicente Rodríguez, como dice el título de este post, uno de los últimos resineros de Casavieja (Ávila) y de todo el Valle del Tietar.

La brutal bajada del precio de la resina, y el aumento de los productos derivados del petróleo han contribuido al declive de este oficio, una actividad rentable si no bajan los precios. La resina natural puede sustituir a muchos productos derivados del petróleo, promueve una gestión sostenible de los bosques y puede ayudar a fijar población en la España vaciada.

Si te das un paseo por un pinar, es fácil que te encuentres cuencos o tiestos de barro colocados en los árboles, y algunos tirados y abandonados. Son los potes y se utilizan para la recolección de la resina o miera. El resinado conlleva varios pasos: preparar el pino alisando su corteza y dejándolo más fino, para después hacer los cortes y extraer la resina que caerá en el tiesto de barro o pote.

La guerra o competencia entre la resina y el petróleo comenzó a principios del siglo XIX. Por su composición físico-química, se podían utilizar casi en las mismas aplicaciones, aunque no con los mismos resultados, pues en ocasiones era mejor utilizar lo de origen vegetal, y en otros los de origen mineral según la aplicación.

Entrevista a Vicente Rodríguez.
https://play.cadenaser.com/audio/1581664315_129727/
Los resineros en España empiezan a resinar los pinos con 50 años, de esa forma, se gestiona el pinar de manera sostenible. El trabajo del resinero es muy beneficioso para el monte, ya que se reducen las plagas y los incendios forestales. El resinado empieza en marzo y se termina en otoño.

Que este post sirva de homenaje a los resineros, y en especial a mi amigo Vicente, el resinado y la conservación de nuestros montes.